sábado, 21 de mayo de 2011

Porque a pesar de todo, este mundillo es genial

Termina una etapa... ¡y comienza otra nueva! Muchos de nosotros terminamos este año la carrera, y sé que la inseguridad que acecha sobre nuestro futuro es... enorme. Seguramente, las preguntas que retumban en nuestras mentes son: ¿Y ahora... qué?, ¿Qué hago yo?, ¿A dónde voy?, ¿Estudio otra carrera... o me lanzo a la nada?, ¿Los idiomas podrían ser una salida fácil?, ¿Por qué me da la sensación de que no he hecho nada en estos años?, ¡¿Cómo me van a coger en alguna agencia si no sé hacer nada?! O el más despistado... pero cómo, ¿ya se ha terminado?

Como si todo esto fuese poco, el bombardeo que sufrimos cada día de malas noticias anunciando el incremento del paro, la situación tan precaria en la que estamos-vamos a estar, o el mismo profesor argumentando que aquí no vamos a hacer nada... Solo nos deja una única imagen en la que pensar:




Una persona me preguntó una vez, ¿A qué le temes? Y yo contesté, le temo a todo lo que viene, al cambio, a fracasar, a comenzar mi vida sola, sin ayuda, a no ser capaz, a creer que me voy a quedar atrás. El gran problema de pensar así es que estamos acostumbrados a vivir bajo un plan, bajo una rutina, y es por eso, que cuando los planes llegan a su fin, no sabemos qué hacer. Pasas prácticamente 22 años de tu vida tratando de aprobar y sacar buenas notas para el futuro, pero cuando el futuro se transforma en presente nos echamos atrás. De todos es sabido que el cambio es algo que se nos escapa de las manos, pero hay que aprender a aceptar que a su vez es necesario, y dejar de aferrarnos a lo que nos detiene, porque lo que tenga que venir, vendrá. Como dicen, la vida da muchas vueltas...

A todas aquellas personas que os (nos) sintáis así, sólo os digo: RELAX, respirar profundamente, y recapacitar. Para qué engañarnos, si hemos llegado hasta aquí es porque, sinceramente, lo valemos, hemos luchado, peleado las notas, nos hemos quitado horas de sueño para terminar esos trabajos-prácticas tan insufribles, hemos buscado la creatividad hasta en el fondo de los vasos, cuando la gente veía un simple estanque, nosotros veíamos a Willix intentando salir de su monotonía, cada vez que alguien decía cartel o eslogan nos hemos llevado las manos a la cabeza, ahora ¿crear un jingle? eso es para principiantes...

Después de estos párrafos diréis, y todo este discurso... para qué. Pues para decir que , hay razones para creer que sí tendremos un futuro brillante, lo único que tenemos que hacer, es saber vendernos. Como este perro, un video creativo como curriculum para desmarcarse de su competencia, y ¡listo para que le adopten!



 Agencia: The Red Brick Road (Londres).


Para terminar esta entrada (no digo para despedirme, porque quién sabe si igual sigo escribiendo alguna cosilla...), quiero recordar el anuncio de Coca-Cola adaptado a los publicitarios, porque a pesar de todo, este mundillo es genial.




domingo, 15 de mayo de 2011

¿Deportistas o marcas andantes?

Esta entrada la voy a dedicar al sponsor (entidad o persona que patrocina una actividad frecuentamente con fines publicitarios).

Todos estamos acostumbrados a que cuando vemos un partido de fútbol o baloncesto, en la equipación de los jugadores esté impresa el nombre o el logotipo de alguna marca. Como bien sabemos, esto se ha estado haciendo desde hace muchos años... Un claro ejemplo lo vemos en la Fórmula 1.


(Fernando Alonso)


(Hamilton)




También en los equipos de fútbol...

(F. C. Barcelona)

(Athletic Club)


(Valencia C.F.)


Y hasta en los equipos de baloncesto, en los cuales el nombre del club queda en un segundo plano y el nombre del sponsor es el que toma principal relevancia a la hora de mencionar al equipo.

(Bilbao Basket)


(CAI Zaragoza)


En las siguentes imágenes podemos ver el gran cambio que ha adquirido el equipo alavés de baloncesto, comenzó siendo Caja de Álava, luego pasó a ser Tau Cerámica, y ahora es Caja Laboral. 

           

Pero, ¿es realmente rentable invertir en deporte? El patrocinio tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre las primeras se encuentra la asociación de la marca comercial a los valores que el gran público percibe de un determinado deportista o equipo. Muchas empresas quieren llegar a sus clientes a través de conceptos como sacrificio, esfuerzo colectivo o, directamente, espíritu ganador, valores muy presentes en el mundo del deporte.


Movistar puede aprovechar la participación de su equipo en diferentes países para llevar su imagen a esos mercados, tal como ha hecho BBVA apostando por patrocinar la liga NBA de baloncesto estadounidense para entrar en el mercado americano.
Todo lo anterior, por supuesto, es válido si las cosas salen bien; porque si van mal, la caída es, en ocasiones, muy profunda.

Como último, hablar de los deportistas, ¿hay alguna forma de asegurar la inversión? Parece ser que no al cien por cien, pero sí es posible atarla en cierto modo negociando, por ejemplo, qué médicos van a trabajar con los deportistas patrocinados (para prevenir posibles casos de dopaje) o qué alimentación deben seguir.

Los riesgos se multiplican cuando muchos competidores tienen presencia corporativa en el mismo deporte. Es lo que sucede en la liga ACB de baloncesto, con numerosas empresas aseguradoras prestando nombre a otros tantos equipos.


Otro punto destacable es que esta opción resulta más rentable que la publicidad tradicional: por cada euro invertido se recuperan hasta cinco, según las consultoras de medios. Es decir, que el impacto mediático generado por un patrocinio es mucho más barato que si el anunciante pagase por lograr los mismos impactos en los medios de comunicación.
Un ejemplo de ello es el grupo Santander, que en un año recuperó la inversión prevista para cinco en su patrocinio de Ferrari en Fórmula 1 (250 millones de euros).

Esta alternativa a la publicidad tradicional también puede abrir las puertas de otros países, ya que el deporte ofrece a las empresas la posibilidad de que su marca se conozca en nuevos mercados y refuerza los mensajes que quieren trasladar.